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¿Quién mató al teléfono fijo?

Cuando era chico, tener un teléfono era todo un acontecimiento. Había que esperar y tener suerte para que EnTel te instalara uno. Pero hoy en día prácticamente a nadie se le ocurre pedir que le instalen uno en su casa. Es más, en muchas casas desapareció el teléfono fijo, otras nunca tuvieron y en algunas ni siquiera se les ocurre que ese artefacto exista. Entonces me pregunto: ¿Quién mató al teléfono fijo?

El teléfono fijo en el tiempo

Originalmente uno no tenía la posibilidad de llamar directamente desde su teléfono, debía comunicarse con la central telefónica, decir con quien quería hablar y el operador establecía la comunicación por medio de un sistema de clavijas y cables. Yo no llegué a ver ese sistema para las llamadas locales, pero sí para las llamadas internacionales que requerían de mucha paciencia y suerte.

Al principio la independencia de la central telefónica del pueblo y sus operadores (que me imagino escuchaban todas las llamadas) se logró mediante los teléfonos con disco. De ahí nace el verbo discar, entonces cada uno de nosotros pudo discar el número al que quería llamar.

Luego ya vinieron los teclados, pero nunca dijimos: “tecleaste bien” sino “discastes bien”, y esa forma de actual es mantenida por muchas personas hoy en día.

Se fueron agregando ceros y números, y más números a la característica y al número local.

Pero todos teníamos un directorio telefónico en la cabeza, podíamos acumular cientos de números en nuestra memoria.

El principio del fin del teléfono fijo

De ser un elemento indispensable y codiciado, llegó un día en el que ya mucha gente no sabe ni de qué se trata. La llegada del teléfono móvil, fue el principio del fin de una época. En pocos años cada uno tuvo su teléfono personal y de apoco el teléfono fijo fue relegado al uso de negocios y empresas. Pero ya hoy tampoco los negocios, ni los consumidores ven al teléfono fijo como sinónimo de seriedad. Los nuevos negocios ahora tienen Wathsapp Busines, con eso ya es suficiente.

Así que no solo el celular como elemento físico mató al fijo, sino que las aplicaciones que se desarrollaron, con el tiempo fueron quienes dieron el golpe de gracia al teléfono que conocíamos.

Las empresas de telefonía, consientes o no de esto, fueron las primeras en proveer internet de manera analógica. Y ese es el segmento que las salvó de desaparecer. Los costos de la telefonía fija dejaron de ser prohibitivos como lo eran es su época. Llamar por teléfono era toda una inversión.

A dónde van los aparatos viejos

Hoy, en las pocas casas que hay teléfono fijo, ya casi no suena, y si suena es seguro que quien llama nació antes de 1960, y quien atiende casi seguro también. Porque ya es anacrónico escuchar el timbre de un teléfono sonando. ¿Qué es ese ruido?

Ya casi nadie pregunta quién habla porque el identificador de llamadas nos permite saber quién está llamando. Ya nadie disca un número, ni menos le pide a la central que lo comunique. Los teléfonos públicos ya desaparecieron, ahora siguen los de hogar.

Los teléfonos públicos ya desaparecieron, ahora siguen los de hogar. Los teléfonos fijos están condenados a terminar guardados o tirados. Por lo menos para al uso que se le dio históricamente. Seguramente sobrevivirán en las empresas como forma rápida de comunicarse entre sus integrantes. Pero en las casas de familia tiene sus días contados.

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