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Promesas de campaña

Infortunadamente en la cultura política actual, decir promesas de campaña es prácticamente igual a decir mentiras de campaña.
Es común que junto con las épocas de elecciones lleguen las promesas de campaña. Elección tras elección políticos de todo nivel proponen y prometen llevar a cabo las más variadas propuestas.
Por supuesto que mientras más seguro esté el político de perder, más audaces y radicales serán las propuestas. Aunque en definitiva la idea a la que remiten las promesas en campaña, es al dirigente que ganó y no cumplió, porque esta es la única forma de verificar si mentía, exageraba o pecaba de optimista.

Promesas sin cumplir

Es increíble que nuestra sociedad soporte periodo por período la falta de cumplimiento de los dirigentes, y no solo eso, sino que muchas veces los políticos han hecho todo lo contrario a lo que prometían. De ahí la famosa frase de Menem: “si les decía lo que iba a hacer, no me votaban”.
El ejemplo más próximo que podemos tomar, es el del periodo 2015-2019 del gobierno nacional. Ya que hay un buen registro de las 20 promesas que hizo Macri en campaña.
De 20 promesas cumplió solo 2. Otras 9 fueron cumplidas a medias y las 9 restantes fueron incumplidas, o sea solo promesas de campaña.
Seguramente a nivel municipal y provincial pase lo mismo si uno analizará las plataformas de campaña. Pero siempre es el ejecutivo el que tiene la carga más pesada. El poder legislativo y el poder judicial quedan casi siempre exentos de críticas en estos sentidos.
Y ese es un problema gravísimo, porque la República se compone de 3 poderes, y todos deben responder ante el pueblo. Una República democrática requiere de qué el poder judicial y el poder legislativo aporten soluciones al pueblo.

Grandes promesas

Una de las grandes ventajas sobre las promesas de campaña, es que siempre se puede inventar una excusa por la cual no se cumplió. Por supuesto que no es admisible ni serio justificarlo el no cumplimiento diciendo simplemente: “pasaron cosas”, porque si aceptamos una explicación tan infantil, seremos nosotros copartícipes de la mentira.
En su momento Menem prometió una revolución productiva, y luego implemento un programa económico que destruyó a la producción nacional. O Macri, que prometió eliminar el impuesto a las ganancias y nunca lo hizo. Seguramente Ud. tendrá sus propios ejemplos. Pero coincidamos en que es una práctica muy común.
Otra veces, el político promete cosas tan grandes que luego parece lógico que no las cumpla. Pero ahí está nuestra responsabilidad, porque si parece obvio después, ya con el diario del lunes, ¿porque no nos lo pareció antes?
Que si nos dicen: vamos a asfaltar todas las calles del pueblo, en vez de decir: vamos a asfaltar dos calles; luego nos parece súper lógico que no se pudieran asfaltar tantas calles. Por eso no prometen asfaltar solo dos, porque ahí podríamos decir: ¡¿cómo no vas a cumplir con asfaltar solo dos calles?!

Promesas de campaña

No todos los políticos son iguales, porque son personas y las personas son todas distintas. Por eso tenemos que estar atentos para identificar a tiempo a quienes prometen el oro y el moro. Está mecánica degrada a la política. La degradación de la palabra y del vale decir cualquier cosa no ha dado precisamente buenos resultados y ha permitido el ascenso al poder, en distintos lugares del mundo, de individuos que son capaces de decir cualquier cosa y que no muestran ningún tipo de coherencia. Excepto la de decir hoy una cosa y mañana otra según convenga.
Es así que las promesas de campaña son muy peligrosas, porque si el votante está distraído o desinformado puede votar algo que no lo represente. Esperemos que así, algún día las promesas de campaña dejen de ser sinónimo de palabras al viento.

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