Categorías
PYMES

El origen de la antinomia empleado-empleador

El origen de la antinomia empleado-empleador. El origen de la antinomia empleado-empleador se remonta históricamente la puja por la distribución de la plusvalía de las empresas generó una tensión natural entre el dueño de las empresa o negocio y el empleado. Esa, en principio es una tensión natural, ya que el empleado quiere ganar más, y el empresario también. Entonces para pagar más al  empleado, la empresa debe ganar menos, y ahí se produce el choque de intereses.

Más allá de esta consideración inicial en la actualidad, si bien para el término empleado no hay dudas en su uso, si las hay respecto al término empresario. Si bien todo aquel que emprende un negocio es un empresario, en la práctica hay una enorme diferencia conceptual entre un empresario PYME y un empresario de gran empresa. Esa diferencia, también surge de una puja por la distribución de la riqueza. Ya que la posición en el mercado de una gran empresa como por ejemplo ECOGAS, no tiene nada que ver con la posición de la despensa de la vuelta de tu casa.

Es así que cuando se cae en generalizar la palabra empresario o empleador para los dos grandes tipos de empresario, se genera yo diría, una falsa antinomia empleado-empleador, que efectivamente existe a nivel de las grandes corporaciones, pero que si bajamos a la realidad del común de las empresas, tiene más en común un empleado y un pequeño empresario, que un pequeño empresario con un gran empresario.

Entonces generalmente, la sociedad usa el mismo término para referirse a un almacenero que a un magnate de los negocios. Claramente en un idioma tan rico como el castellano, creo que es falta de voluntad no encontrarle la vuelta a esta diferencia. Y allí tiene origen el discurso de que un empleador con una nómina de empleado tiene el mismo poder que un empleador con una nómina de mil empleados.  Vemos entonces que la izquierda vive hablando del pueblo trabajador, poniéndolo en contra posición a al empresariado, como si todos los empresarios fueran lo mismo. Y la derecha no se queda atrás, ya que cuando habla de empresarios lo hace enfocado en los grandes grupos económicos. Y eso se refleja de manera notoria en las leyes y normas que rigen las relaciones laborales entre empleado y empleador.

La realidad de una PYME.

Hoy por hoy, existe inversión de la prueba en ciertos casos del fuero laborales, ¿qué quiere decir esto?, que en un juicio quién es demandado tiene que demostrar que es inocente. Esto es así, ya que se supone que el empleador tiene una capacidad de negociar superior al del empleado.

Y acá, creo yo que está el origen de muchos males, ya que esto solo es cierto en el caso de la relación de una gran empresa con un empleado (muchas veces un empleado común de multinacional gana más que un empresario PYME). En el caso de una PYME es completamente falso que tenga mayor capacidad de negociar, y esto lo evidencia, que muchas veces un juicio laboral puede hacer quebrar una PYME. Sino lo crees podés leer este artículo sobre las PYMES.

La ley presupone que una PYME tiene la misma capacidad de afrontar un pleito ,teniendo que recurrir a los servicios profesionales de un abogado, que una gran empresa que seguramente tendrá o abogados especializados en la propia empresa o la posibilidad de contratar al mejor bufete de abogados que se pueda. En tanto el empleado en cualquier caso (y con esto no digo que hay casos y casos) recurre a un abogado que no le pide una erogación de dinero sino que se ata a la suerte de lo que suceda y cobra cuando el pleito termine. Entonces imaginemos qué asimetría existe entre un pequeño empresario, que tal vez deberá cerrar su negocio para ir a un tribunal, con un gran empresario que ni conoce a sus empleados.

El riesgo empresarial

Además no olvidemos que es muy común inflar las planillas que se presentan ante el juez por parte del empleado, consignando datos falsos, que muchas veces el empleador no puede demostrar fácilmente que lo son. Esta práctica tan habitual, es poco comprensible porque no es tomada como un falso testimonio, o aunque sea qué mínimo el juez pretenda que no carezcan de sentido común, ya que hay algunas en las que se establece que el empleado trabajó 24 horas seguidas durante un año. La verdad un absurdo.

Un pequeño empresario asume un riesgo empresarial, con todas las responsabilidades y cuestiones que implica. Si por algún motivo, el empresario no puede tener más a un empleado a cargo porque se le hace imposible pagar el salario, la ley establece una indemnización, y no está mal, pero en la práctica estamos hablando de alguien que se está fundiendo, de dónde sacaría plata para pagar una indemnización.

Así mismo, si por algún motivo quiere desvincular a un empleado de su empresa; eso supone un enorme esfuerzo económico para una PYME. No así para una gran empresa que puede echar a miles de empleados sin ningún problema.

Conclusión

Todas estas dicotomías no dejan de ser una pelea entre pobres, de la cual se benefician las grandes empresas, ya que las leyes están hechas a su medida y de esa manera siguen conservando su posición dominante.

Esto genera que las PYMES no quieran emplear, y esto a su vez genera desempleo, lo que directamente impacta en una menor presión sobre los salarios. ¿Y quién sale ganando? Sí. Las grandes empresas que tienen miles de empleados y ven reducidos sus costos laborales.

La política debe buscar soluciones a estos desequilibrios para que la sociedad se pueda desenvolver de una manera saludable y sustentable. Comenzando por identificar estas diferencias sustantivas a través de una reforma de la leyes que rigen las relaciones laborares y teniendo en cuenta que no todos los empresarios pueden ponerse en un mismo pie de igualdad. Para esto es necesario entender el origen de la antinomia empleado-empleador.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *