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Viaje a Machu Picchu, Cuzco

Después de varios días de viaje habíamos llegado a Cuzco. Ese era nuestro objetivo principal, ya que de allí salen las excursiones a las ruinas de Machu Picchu. Cuzco siempre fue una ciudad importante, desde tiempos prehispánicos ya que era la capital del imperio Inca. Actualmente hay muchísimas ruinas de incaicas, pero sobre todo en el centro de la ciudad las mismas quedaron de bajo de las construcciones de los conquistadores españoles.

Luego de bajar del colectivo que nos trajo de Puno, nos alojamos en un hostel que no nos gustó, por lo que solo estuvimos una noche, luego nos mudamos, después de dar varias vueltas por la ciudad, a un hostel que nos gustó por su ubicación. Los hostel no eran caros, lo que sí como en todos los que vimos en el viaje, el agua caliente era muy limitada. En todos lados las duchas eran eléctricas, y no eran un termotanque, sino que la resistencia estaba en la misma ducha. Un peligro y aparte nunca calentaban mucho, no eran eficientes.

Plaza de armas de Cuzco.

En ese hostel nos quedamos una semana. Durante ese tiempo conocimos la ciudad, tomamos algunas excursiones, jugamos a las maquinitas tragamonedas, salíamos de noche y paseabamos todo el día.

Callecitas de los barrios más típicos.

Cada vez que nos aburríamos no íbamos a las maquinitas, creo que en lineas generales ganamos más de lo que perdimos. También visitábamos mucho los mercaditos donde vendían artesanías. Nos compramos un montón de pullóveres de lana.

La noche en Cuzco era muy intensa. Muchos extranjeros de todo el mundo y muchos pubs o bares. Me hizo acordar a Nueva Córdoba, muchísima vida nocturna para todos los gustos.

Foto Soda Stereo en el convento de Santo Domingo.

Desde Cuzco se pueden hacer muchas excursiones. Para ello hay un boleto turístico que incluye todas las entradas y el transporte. En este punto solo mostraré fotos, ya que ni ese momento supe el nombre de las ruinas y sitios que visitábamos. Además en la misma ciudad hay museos, iglesias y muchos otros atractivos.

Ruinas arqueológicas.

Apenás pudimos nos pusimos a averiguar como ir a Machu Picchu, originalmente nuestra idea era hacer el camino del Inca, pero nos dio mucha fiaca. Era una caminata de varios días y no daba. Yo me estaba recuperando de unas anginas que me agarraron después del frió que me dio mojarme en el lago Tiquitaca. Ahí conocí los medicamentos genéricos que en Argentina aún no había.

La cuestión es que realmente el precio del viaje a Machu Picchu, por un momento nos hizo dudar, ya que costaba más de lo que habíamos gastado hasta el momento. En todo el viaje gastamos u$d 400 y esa sola excursión costó u$d 180. Finalmente pagamos y tuvimos los pasajes y las entradas. En definitiva a eso habíamos venido.

En Aguas Calientes antes de ascender a Machu Picchu.

El tren iba hasta la localidad de Aguas Calientes. De allí se accedía al sitio arqueológico. Es un viaje a través de las montañas. Todo muy verde, muchas comunidades al costado de las vías. Espectacular. Probamos un choclo muy dulce, con granos muy grandes, riquísimo.

Río de Aguas Calientes.

Desde Aguas Calientes, se debía cruzar un puente sobre el río del mismo nombre. Nunca había visto un río tan violento, era una locura el ruido que hacia por la fuerza del agua. La excursión incluía el transfer hasta el sitio. Por fin habíamos llegado. No voy a ser yo quien descubra la majestuosidad de Machu Picchu, solo diré que es un destino imprescindible para el viajero.

Machu Picchu.

Interior del sitio.

La excursión toma todo el día, así que llegamos tarde en la noche a Cuzco. Lo que más demora es el viaje de ida y vuelta en tren. De todos modos el mismo viaje es un experiencia espectacular en sí mismo. El tren tiene algunas paradas intermedias, sobre todo a la ida.

De ahora en más, si bien nuestra idea original era ir a hasta Lima, emprenderíamos el regreso a Argentina. De aquí nos iríamos a Arequipa.

 

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